La dialéctica entre artes plásticas y literatura.
Sin ser pretenciosos, observamos que la narrativa dominicana es una obra
inacabada y aún no conoce techo. Una muestra de ello es la variopinta antología
“50 escritores dominicanos de hoy”, presentada por Ediciones 4 ojos, bajo el
cuidado de René Peguero Rodríguez. En esta selección, sin desmerecer las
excelsas figuras de la literatura dominicana, se presenta un catálogo de
escritores que, en su intento por mostrar el estado actual de lo que en
República Dominicana se escribe, hacen gala de distintos estilos narrativos,
entre relato y cuento, que pudieran ser juzgados como excelentes, buenos o
malos, según los gustos, pero nunca como indiferentes.
Llena de colores, contrastes y figuras, el arte de su portada −la del libro− es un ejemplo de la
fluida comunicación que hay y debe haber entre las distintas manifestaciones
artísticas. Marcos Anziani, pintor que asumió el compromiso de poner ante
nuestros ojos la orilla que nos lleva a los mares de la antología con su obra
“Se fue”, es una muestra elemental de que la interacción entre pintura y
literatura sigue siendo ineludible, a pesar de la proliferación de lo digital.
Para Ediciones 4 ojos, desde su nacimiento, ha sido santo y seña mostrar
una estética, un concepto general y unitario que no sólo promueva la obra
literaria sino la pictórica o visual, mostrando en cada publicación, como la
reseñada, artistas de distintas geografías, de diferentes estilos y que su obra
tenga un diálogo, una conversación capaz de reflejar lo de adentro en lo de
afuera. Tales son los casos de la novela “La semana” y el misterio que nos
atrapa al igual que la portada que la artista Nathalie Ramírez adornó; así como
del discreto, pero poético libro, “Curro y yo”, en cuya imagen aristocrática de
portada el artista Nervin Pepén nos hace un avance visual de lo que hallaremos
en cada hoja; sin complejo alguno, está el caso de “La libélula”, breve novela,
pero intensa historia, en cuya portada, la talentosa Estefanía Acosta Dumé nos
da una verdadera muestra de los problemas que afrontará la heroína del libro; y,
en un caso muy curioso, se nos presenta en la obra “Memorias de un anfibio”, la
imagen de un artista de los Balcanes, el croata Neno Mikulić, quien, gracias a la cercanía de un clic, acompaña la empresa
literaria dominicana con su expresión visual titulada “Fishman”, evocando al
personaje que narra y vive la historia. Estas novelas, firmadas por René Peguero Rodríguez, forman parte,
entre otras, del acervo universal de esa casa editorial, que ha tenido el
privilegio de presentar una publicación de la obra “Amoricidio”, del escritor
Rey Andújar.
Dicen que no se debe leer un libro por su portada, pero en el caso de
Ediciones 4 ojos, créanme, es necesario hacerlo. Cada composición artística
situada en portada es más que una ventana, es una gran puerta, un puente que
comunica esta pálida realidad con la fantasía que los autores se han
comprometido a imaginar para que suspendamos la incredulidad y soñemos junto a
ellos, como ha sido el caso de “50 escritores dominicanos de hoy”.
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