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miércoles, 17 de mayo de 2023

 

La dialéctica entre artes plásticas y literatura.

    Sin ser pretenciosos, observamos que la narrativa dominicana es una obra inacabada y aún no conoce techo. Una muestra de ello es la variopinta antología “50 escritores dominicanos de hoy”, presentada por Ediciones 4 ojos, bajo el cuidado de René Peguero Rodríguez. En esta selección, sin desmerecer las excelsas figuras de la literatura dominicana, se presenta un catálogo de escritores que, en su intento por mostrar el estado actual de lo que en República Dominicana se escribe, hacen gala de distintos estilos narrativos, entre relato y cuento, que pudieran ser juzgados como excelentes, buenos o malos, según los gustos, pero nunca como indiferentes.

    Llena de colores, contrastes y figuras, el arte de su portada ­­­­­la del libro­­es un ejemplo de la fluida comunicación que hay y debe haber entre las distintas manifestaciones artísticas. Marcos Anziani, pintor que asumió el compromiso de poner ante nuestros ojos la orilla que nos lleva a los mares de la antología con su obra “Se fue”, es una muestra elemental de que la interacción entre pintura y literatura sigue siendo ineludible, a pesar de la proliferación de lo digital.

    Para Ediciones 4 ojos, desde su nacimiento, ha sido santo y seña mostrar una estética, un concepto general y unitario que no sólo promueva la obra literaria sino la pictórica o visual, mostrando en cada publicación, como la reseñada, artistas de distintas geografías, de diferentes estilos y que su obra tenga un diálogo, una conversación capaz de reflejar lo de adentro en lo de afuera. Tales son los casos de la novela “La semana” y el misterio que nos atrapa al igual que la portada que la artista Nathalie Ramírez adornó; así como del discreto, pero poético libro, “Curro y yo”, en cuya imagen aristocrática de portada el artista Nervin Pepén nos hace un avance visual de lo que hallaremos en cada hoja; sin complejo alguno, está el caso de “La libélula”, breve novela, pero intensa historia, en cuya portada, la talentosa Estefanía Acosta Dumé nos da una verdadera muestra de los problemas que afrontará la heroína del libro; y, en un caso muy curioso, se nos presenta en la obra “Memorias de un anfibio”, la imagen de un artista de los Balcanes, el croata Neno Mikulić, quien, gracias a la cercanía de un clic, acompaña la empresa literaria dominicana con su expresión visual titulada “Fishman”, evocando al personaje que narra y vive la historia. Estas novelas, firmadas por René Peguero Rodríguez, forman parte, entre otras, del acervo universal de esa casa editorial, que ha tenido el privilegio de presentar una publicación de la obra “Amoricidio”, del escritor Rey Andújar.

    Dicen que no se debe leer un libro por su portada, pero en el caso de Ediciones 4 ojos, créanme, es necesario hacerlo. Cada composición artística situada en portada es más que una ventana, es una gran puerta, un puente que comunica esta pálida realidad con la fantasía que los autores se han comprometido a imaginar para que suspendamos la incredulidad y soñemos junto a ellos, como ha sido el caso de “50 escritores dominicanos de hoy”.