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martes, 31 de marzo de 2015

“Justicia” y circo.


El extraño caso de la “justicia”.

En su definición más básica, la justicia es “dar a cada quien lo que merece”. Pero esa ficción conceptual no siempre es alcanzada. Muchos inocentes son condenados, mientras que los culpables, corruptos y ladrones del futuro son absueltos, liberados, hallados –por simple técnica procesal– “no perseguibles”, pues la balanza se inclina antojadizamente hacia donde el poder tiene más peso.

Existen los casos en que muchas garantías procesales que, al ser presentadas por alguno que otro imputado sin poder alguno, son ignoradas y rechazadas porque éste no tiene capacidad para mover los hilos o, simplemente, no goza de la famosa “pulgada”. Pero también existen los casos en que las garantías procesales son observadas hasta con lupa –incluso de la manera más extensible posible–, cuando son invocadas por alguien que controla la “marioneta”.

Nada de ello puede llamar a sorpresa, es parte de nuestra historia como nación y, si se quiere, de la humanidad: A nadie ha de sorprender que un alegato de non bis in idem sea rechazado a un pobre, pero sí acogido a un político con influencias, por ejemplo; a nadie debe sorprender que a un miserable, siendo inocente, se le castigue con la pena máxima, y que, a un potentado, sin importar el origen de su fortuna, le concedan el premio de la “no culpabilidad” y hasta con trofeo incluido.

Esa verdad, casi inobjetable, en la que los tecnicismos sólo importan para los que “pueden”, nos muestra una justicia de doble personalidad. Recuerda mucho El extraño caso del Dr. Jekyll y del Sr. Hyde, del inmortal escritor Robert Louis Stevenson, porque (como van y son las cosas) nuestro sistema tiene dos caras: la represiva y sancionadora por antonomasia (por excelencia), pero contra los hijos del sol, los de nadie, los “descamisados”; y la garantista, hasta niveles hiperbólicos (exagerados), pero a favor de los “amos”.

Lo que sabemos es que la semana que culminó con un viernes de “dolores” (la pasada), terminó en grande. El Sr. Hyde, con fórmula incluida, hizo su trabajo y ya se ocultó; en esta semana, tenemos de vuelta al Dr. Jekyll, sin fórmulas secretas, sin paroxismos (arrebatos), haciendo lo que sabe hacer: “dar a cada quien lo que merece”.

La venta del circo.

Por cierto, Guy Laliberté, fundador y propietario del Cirque du Soleil, anunció la pasada semana que el famoso circo está en venta, planeando quedarse con un diez por ciento de las acciones de la empresa.

A la fecha, el Cirque du Soleil ha presentado una totalidad de 33 creaciones artísticas, en diversos escenarios alrededor de todo el mundo.

¿Quién comprará? ¿Acaso el circo ya fue comprado y hemos presenciado un nuevo espectáculo (el 34º)? ¿Seguirá siendo itinerante?

Sólo espero que no se instale permanentemente aquí, pero quién lo sabe…

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