“Justicia”
y circo.
El extraño
caso de la “justicia”.
En su definición más básica, la justicia es “dar a cada quien lo que
merece”. Pero esa ficción conceptual no siempre es alcanzada. Muchos inocentes
son condenados, mientras que los culpables, corruptos y ladrones del futuro son
absueltos, liberados, hallados –por simple técnica procesal– “no perseguibles”,
pues la balanza se inclina antojadizamente hacia donde el poder tiene más peso.
Existen los casos en que muchas garantías procesales que, al ser
presentadas por alguno que otro imputado sin poder alguno, son ignoradas y
rechazadas porque éste no tiene capacidad para mover los hilos o, simplemente, no
goza de la famosa “pulgada”. Pero también existen los casos en que las
garantías procesales son observadas hasta con lupa –incluso de la manera más
extensible posible–, cuando son invocadas por alguien que controla la
“marioneta”.
Nada de ello puede llamar a sorpresa, es parte de nuestra historia como
nación y, si se quiere, de la humanidad: A nadie ha de sorprender que un
alegato de non bis in idem sea
rechazado a un pobre, pero sí acogido a un político con influencias, por
ejemplo; a nadie debe sorprender que a un miserable, siendo inocente, se le
castigue con la pena máxima, y que, a un potentado, sin importar el origen de
su fortuna, le concedan el premio de la “no culpabilidad” y hasta con trofeo
incluido.
Esa verdad, casi inobjetable, en la que los tecnicismos sólo importan para
los que “pueden”, nos muestra una justicia de doble personalidad. Recuerda
mucho El extraño caso del Dr. Jekyll y
del Sr. Hyde, del inmortal escritor Robert Louis Stevenson, porque (como
van y son las cosas) nuestro sistema tiene dos caras: la represiva y
sancionadora por antonomasia (por excelencia), pero contra los hijos del sol,
los de nadie, los “descamisados”; y la garantista, hasta niveles hiperbólicos
(exagerados), pero a favor de los “amos”.
Lo que sabemos es que la semana que culminó con un viernes de “dolores” (la
pasada), terminó en grande. El Sr. Hyde,
con fórmula incluida, hizo su trabajo y ya se ocultó; en esta semana, tenemos
de vuelta al Dr. Jekyll, sin fórmulas
secretas, sin paroxismos (arrebatos), haciendo lo que sabe hacer: “dar a cada
quien lo que merece”.
La venta del circo.
Por cierto, Guy Laliberté, fundador y propietario del Cirque du Soleil, anunció la pasada semana que el famoso circo está
en venta, planeando quedarse con un diez por ciento de las acciones de la
empresa.
A la fecha, el Cirque du Soleil ha
presentado una totalidad de 33 creaciones artísticas, en diversos escenarios
alrededor de todo el mundo.
¿Quién comprará? ¿Acaso el circo ya fue comprado y hemos presenciado un
nuevo espectáculo (el 34º)? ¿Seguirá siendo itinerante?
Sólo espero que no se instale permanentemente aquí, pero quién lo sabe…